ABONO04
MARCANDO TINTA
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Un proyecto de:                    
GONZALO MUÑOZ R.





Las formas sobreviven más tiempo que las personas. Cambian, se deforman y reaparecen constantemente en nuevos contextos, manteniéndose vivas a través de la repetición. La tradición funciona de esa manera, no como algo completamente inmóvil, sino como un lenguaje que se transforma con el tiempo.

Gran parte del arte vernacular y prehispánico latinoamericano nace desde esa lógica. Patrones, gestos y sistemas visuales que durante siglos transmitieron identidad, memoria y territorio a través de la materia y la forma.
ÑAÑO parte como una propuesta tipográfica frente a una producción gráfica cada vez más homogénea y digital. Es un ejercicio de mirar hacia estos lenguajes ancestrales para convertirlos también en una forma de seguir construyendo nuevas posibilidades visuales desde el pasado, entendiendo la tradición no como un límite, sino como un punto de partida.







PUNTO DE PARTIDA

ORIGEN
El punto de partida está en las culturas prehispánicas ecuatorianas como Valdivia, Jama-Coaque y Quitu-Cara.
Más que desde lo histórico, el interés está en cómo construían sus formas,
a partir de patrones, repeticiones
y sistemas simples que se repetían
en cerámicas, esculturas y objetos
del día a día. 

A partir de ahí, el trabajo empieza a centrarse en cómo se construyen los sistemas visuales. En vez de fijarse solo en
una forma aislada, la idea es entender cómo esa forma se repite, cómo cambia y cómo puede formar parte de algo más grande.

Con módulos simples se pueden generar estructuras
más complejas, jugando con la geometría, la variación
y la iteración constante. 









La tradición se erosiona, se transforma y sobrevive fragmentada y adaptada a nuevos contextos.



Desde esta reflexión, me pregunté hasta qué punto el patrimonio plástico latinoamericano puede dialogar con el diseño gráfico contemporáneo. Más que recuperar una estética del pasado, me interesaba entender cómo sus principios formales podían producir significado en el presente y acercarme a una identidad visual vernácula.
La investigación se centró en las culturas prehispánicas ecuatorianas Valdivia, Jama-Coaque y Quitu-Cara (4500 a. C. al siglo XVI). A pesar de la distancia temporal, compartían patrones geométricos, ritmos visuales, gestos escultóricos y sistemas de repetición presentes en cerámica, textiles y arquitectura. En estas culturas, la repetición funcionaba como permanencia y transmisión.








A partir de esto surgió la tipografía modular ÑAÑO, que traduce principios estructurales prehispánicos hacia un sistema contemporáneo. 
NAÑO

Tipografía modular contemporáneo

Cada letra parte de patrones, incisiones y trazos arqueológicos. El objetivo fue comprender la lógica de las formas: cómo una estructura mínima podía expandirse mediante repetición, variación y ritmo. El proceso trasladó formas geométricas y arquitectónicas hacia un lenguaje orgánico y erosionado. El proyecto incorporó superficies imperfectas, bordes suavizados y texturas irregulares producidas por el paso del tiempo.

El sistema terminó desarrollándose como una familia tipográfica compuesta por tres estilos distintos: uno geométrico y funcional, otro basado en trazos fluidos y un tercero construido mediante punteados. 




















ABECEDARIO
          
A partir de estas variantes se desarrollaron cuatro pesos, itálicas y más de trescientos glifos, ampliando el proyecto desde una exploración experimental hacia una herramienta tipográfica completa.

Sin embargo, la intención de recuperar tradiciones marginadas no podía quedarse únicamente en lo digital. En una época donde gran parte de la producción tipográfica existe exclusivamente en pantallas, el proyecto buscó recuperar también la experiencia física de la letra. Por esta razón, ÑAÑO se materializó en un libro espécimen producido manualmente en taller: encuadernación realizada desde cero, tapa dura, estuche y distintos sistemas de impresión como serigrafía, risografía e inkjet.













La decisión de producir el proyecto de forma artesanal no responde únicamente a una elección estética, sino a una postura conceptual.



Así como las culturas que inspiraron la tipografía construían memoria a través de objetos hechos manualmente, el soporte físico se convierte aquí en otra forma de permanencia. Una manera de devolver materialidad a algo que hoy suele existir de manera intangible.







ÑAÑO no intenta preservar el pasado como una imagen fija. Tampoco busca reproducirlo de forma nostálgica. El proyecto entiende la tradición como un proceso vivo: algo que cambia, se adapta y continúa transformándose con cada repetición. La Ñ suele entenderse como el símbolo por excelencia del castellano, pero en este proyecto adquiere otro significado.  


Es la Ñ de ñaño, palabra heredada del kichwa que habla de hermandad, cercanía e identidad. Es el punto donde una lengua originaria atraviesa el alfabeto impuesto y demuestra que la historia nunca fue una sustitución absoluta, sino una negociación constante entre culturas. Heredar no significa conservar intacto. Significa decidir qué continúa.








AGRADECIMIENTOS

Gracias a todos los alumnos que han participado en los talleres, y a todos aquellos que han colaborado y permitido que utilicemos sus trabajos como contenido para Abono 04.

Gracias al IED Madrid y a la dirección, por darnos el espacio y la confianza para llevar a cabo Abono 04.

Gracias también a todas las personas que, de una u otra forma, colaboraron y ayudaron a que este proyecto fuera posible.

- Laura, Paula y Valeria.




























ABONO 04
MARCANDO TINTA

Curso 2025-2026
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IED Visual Arts Sohool Madrid
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